Santa María del Chicu

La comunidad de clarisas de Belorado atraviesa en los últimos meses un escenario de fuerte presión administrativa y normativa que ha afectado directamente a su actividad económica y organizativa. Diversas limitaciones —como la denegación de la licencia de núcleo zoológico, la imposibilidad de participar en eventos gastronómicos divulgativos, la intervención de cuentas bancarias y varias acciones judiciales— han reducido notablemente su margen de actuación.

A ello se suma la no renovación del registro sanitario, que ha paralizado la elaboración de sus chocolates, uno de los productos más representativos de su trabajo y una fuente clave de ingresos.

Frente a estas restricciones, la comunidad sostiene su voluntad de mantener una identidad activa y emprendedora. Según distintas voces cercanas, las religiosas reivindican su trayectoria como mujeres con iniciativa, alejadas de una visión pasiva de la vida conventual.

En este contexto, han impulsado nuevas vías para sostener su actividad. Han optado por el alquiler de un hotel por 1.600 euros mensuales y la compra de un terreno destinado al cuidado y cría de animales. Entre sus objetivos se incluye el adiestramiento de perros para mujeres en situación de violencia y la formación de perros guía para personas vulnerables.

Aunque recalcan que no abandonan Belorado, explican que estas iniciativas responden a una necesidad temporal derivada de su situación económica y legal, que les obliga a buscar alternativas fuera de su comunidad habitual.

De esta reubicación surge el proyecto “Santa María del Chicu”, un restaurante de clausura que se instalará en el hotel La Ribera del Chicu, en Arriondas (Asturias). Allí prevén retomar parte de su actividad gastronómica, incluida la producción de chocolate, en un entorno normativo más favorable.

El plan contempla compatibilizar la vida religiosa con la actividad hostelera: tres monjas residirán en el edificio, la cocina estará a su cargo y el servicio será atendido por personal externo, manteniendo así el régimen de clausura.

La propuesta combina cocina asturiana y recetas propias de la orden, con el chocolate como elemento central. Las religiosas lo presentan no como una retirada, sino como una forma de continuidad y adaptación para preservar su proyecto de vida y trabajo.

Marzo / 2025

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